Poesía

Poemas

Doce poemas de Carlos Almira Picazo: tres de la Antología esencial y nueve de Una noche que dormía todo, su poesía reunida.

De la Antología esencial

Mis tres tías

Padres y hermanos, a su turno, murieron, sin que nada cambiara. Los sobrinos tuvieron hijos que nos echaban los brazos al cuello. La calle era la misma, cuando las visitas se espaciaban. Sobre el toldo echado, volvían las nubes del pueblo.

Los gatos del jardín Botánico

Cada mañana, cuando paso por la Facultad de Derecho, en los Jardines, hay dos o tres gatos —no sé si son los mismos, idéntico el desdén—. Uno sestea en el muro; otro hace equilibrios, como si no existiéramos. Así debían mirar los Reyes en la Antigüedad, entre las plantas encantadas. Desde un tiempo inmemorial, insondables, están allí. ¿Cuántos siglos llevan ya? Pero nosotros pasamos deprisa. Tenemos mucho que hacer: la escuela; el trabajo; y después, con suerte, la jubilación, y el fin. Cuando el sol entre por las calles, en una o dos horas, habremos desaparecido, como fantasmas.

Milagro de la poesía

Al fin soy yo. Me reconozco. Milagro de la poesía. En todo lo que no lleva mi nombre.

De la obra completa

Proyecto de vida

¿Mi proyecto de vida? Perder peso. Mejorar mi francés. Dar la vuelta al mundo en cuanto me jubile. ¿Y después? Nada. Tomar las armas por un rayo de sol.

El viajero

En el mismo autobús que me llevaba a la facultad, y después al trabajo, voy ahora igual de apretado que entonces; como un pasquín o una hoja de periódico; esperando mi ráfaga de aire.

Los restos del día

Yo iba deprisa. ¿Qué buscaba? Un día me di cuenta del silencio, la juventud. Denso, celeste. La calle dudó un momento si seguirme. ¿Adónde iba? ¿Qué buscaba? Un poco de sol. El oro transido, frío, entre los árboles de una plaza, hacia la tarde.

Segundo anochecer

Ahonda el campo para que pueda oscurecer pacientemente; y prepara la plaza para el beso. Siento que se me acaba algo, algo único que vi y toqué cuando era joven. Un tiempo que ya no puede contenerme entre sus fragantes empalizadas.

Tiempo

Tu problema fue no poder parar a tiempo. Ahora todo va a ser arrancado de raíz. Mira cómo has llegado hasta aquí. Respira hondo. Todo va a ser arrancado y arrastrado, de raíz. Deja los planes para cuando estés muerto. Todo lo que fuiste son escombros de haber vivido. Como el mar al otro lado de la calle.

Debería sentirme bien

Debería sentirme bien, como el arbolito que está solo en su solar, con los días contados. Y que una palabra, una sola, por una vez, dijera la verdad de mi vida.

La distancia

¡Cómo se vuelve pequeño todo en la distancia! ¿La distancia lo recoge? Cómo sube y cae cada curva, en esa ternura acogedora e inalcanzable.

Insomnio

Cuando otro día engañoso intenta abrirse paso, recuerda la fina, invisible malla de la lluvia que palpa las fachadas; los coches; las hojas; de madrugada; en lo hondo; para hacernos sitio.

Un camino

Apurar hasta el final todo, si se nos presenta. Y vivir como si acabaran de desenterrarnos. Y, tras un poco de niebla, se nos presentara un camino.

La Antología esencial reúne 88 poemas elegidos por el autor entre los 2.081 de Una noche que dormía todo. Es la puerta de entrada; la obra completa está detrás, para quien quiera seguir.